Parece no tener sentido, pero es real. En el año 2020, con toda seguridad el más funesto y el que ha ocasionado más dolor y pobreza de todo orden en la historia contemporánea de España, a los médicos y sanitarios españoles se nos sigue agrediendo.

Cuando las profesiones sanitarias han sido unánimemente exaltadas, alabadas, reconocidas y reconfortadas por la inmensa mayoría de españoles, una mínima parte de ella se dedica a agredirnos.

Que desconsuelo más profundo se nos queda a los profesionales sanitarios, cuando nos llegan las noticias, semana a semana y mes a mes, de que nuestros compañeros han sido agredidos.

Lo estamos dando todo. Nuestros conocimientos, nuestra entrega total sin mirar al reloj o al día de la semana. Nuestro acompañamiento ante el sufrimiento y nuestro consuelo muchas veces hasta el último momento. Ponemos a prueba nuestra salud y no lo olvidemos, las de nuestras familias. Lo damos todo, a veces hasta la vida.

Ya sabemos que más de ciento setenta médicos han fallecido en España víctimas del Covid 19. Varios centenares de ellos sufren aun graves secuelas de la maldita pandemia, y son miles las bajas laborales por haber sufrido el contagio o por precisar de un confinamiento por contacto directo con pacientes o compañeros contagiados.

Pero a pesar de todas estas cifras que dignifican a la profesión de médico, y expresan el grado de comportamiento ejemplar de sus miembros, más de cuatrocientos compañeros han sido agredidos durante 2020 en España, siendo esta cifra menor que en años anteriores, no por menor agresividad, sino por daños colaterales a la pandemia, entre otros por las restricciones impuestas a pacientes y familiares que limitaban los contactos habituales en Centros de Salud y servicios de urgencia hospitalarios.

Como ejemplo de estas afirmaciones, en la provincia de Sevilla hubo treinta y dos agresiones en 2019 y dieciséis en 2020. Y las agresiones son de todo tipo. Desde insultos y amenazas para ellos y sus familias hasta físicas que causan bajas por traumatismos, sin olvidar los trastornos sicológicos, que dejan secuelas de inseguridad y miedo durante semanas y meses, ante una posible nueva agresión.

Por todo ello los médicos y profesionales sanitarios nos sentimos abandonados y desamparados. Nuestra esperanza de solución de estos graves problemas socio sanitarios, descansa sobre tres grandes pilares: las Administraciones Sanitarias, la Ley y los Órganos Legislativos y la Educación.

Las Administraciones Sanitarias dicen que hacen lo que pueden, pero creo sinceramente que se puede hacer bastante más. No bastan las tímidas reformas estructurales de locales y edificios. No son suficientes los Cursos para enseñar a los médicos a comportarse ante situaciones de probable agresión, pero lógicamente tampoco sobran. Ni tampoco son lógicos el descontrol de entradas y salidas de familiares y visitantes en Centros Sanitarios.

El Código Penal actual no ayuda ni en la prevención ni en la sanción impuesta ante estas conductas antisociales, muchas de ellas claramente delictivas. La última Reforma del Código Penal del 2015, no sólo no ha resuelto el problema, sino que en ocasiones lo ha empeorado, al convertir determinados delitos en simples faltas.

Por último, la Educación, como herramienta indispensable para erradicar tantas conductas anti sociales, y en este caso particular, para devolver al profesional médico el respeto y el buen trato que la ciudadanía siempre le ha profesado. Pero una buena educación comienza a nivel familiar, se continua en la escuela, se fundamenta en la universidad o en la formación profesional y se pone de manifiesto en el día a día, ante las muchas dificultades y desgracias que la vida nos pone en el camino.

Sociedad, es tiempo de reflexionar. ¿Agredes a quien trata de ayudarte y devolverte la salud? Legisladores, ¿Cómo no os dais cuenta de que, con la actual legislación, vejar, insultar, amenazar o incluso agredir a los médicos, caso de que se llegue a un juicio, sale muy barato?

Educadores, ¿os esforzáis en inculcar a vuestros alumnos, sean de la edad que sean, el respeto y buen trato que se merece quien trata de sanarte a ti o a algún familiar muy querido?.

Toda Europa celebra el 12 de marzo, el día contra las agresiones a los sanitarios. Demos una lección de civismo y no permitamos el acoso y derribo, físico y sicológico del profesional sanitario, que aun poniendo en ocasiones como las actuales, en peligro su salud, sólo trata de restaurar la tuya.

Juan Manuel Contreras Ayala

Observatorio de la Sanidad del Real e Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Sevilla.